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LA CRISIS SOCIAL

miércoles, 14 de octubre de 2009


Nadie podría negar ahora la existencia de una grave crisis en España, pero, por extensión también a nivel mundial. Como bien nos han hecho ver a lo largo de estos casi dos años desde que estallara la crisis financiera, “estas cosas afectan de manera diferente en función de las circunstancias de cada país. La del nuestro y no es por ser agorero, es mucho más grande por cuanto el poder político no es capaz de elaborar una estrategia consensuada para salir de la misma y para articular todo un sistema de organización social y económica que permita superar y aprender del momento que vivimos.

¿Cuál es el momento en el que vivimos? Ya hemos dicho que vivimos ante una grave crisis económica y social, pero en el análisis nos quedaríamos cortos si solo alcanzáramos a diagnosticarla a través de la alta tasa de paro que sufre nuestro país, lo que obliga al Estado a hacer un enorme esfuerzo de gasto público. Para hablar de crisis social es necesario analizar todo el sistema, incluido el político porque es en su marco en el que se toman las decisiones fundamentales para cambiar el marco de convivencia y acción social. Hay que hablar también de una crisis en la mentalidad que nos ha traído hasta este camino.

La crisis económica es una prueba perfecta a nuestra clase política. Es un contexto que obliga a los políticos a buscar soluciones sin prisa pero sin pausa llegando a pactar toda una estrategia nacional con un contenido concreto de medidas políticas, sociales y económicas que nos permita decir a la salida de la crisis que hemos hecho los deberes.

España tiene muchos retos en la economía porque ha crecido gracias a las rentas proporcionadas de manera intensiva por el negocio de la construcción. Pero aquello se acabó y esos sueños dorados no se harán realidad y es por eso por lo que se necesita cambiar. No porque lo verde y sostenible sea ahora la moda. La construcción no ha sido tanto el mal que causó la crisis por muy hinchado que estuviera el negocio sino, en nuestro caso, el medio más expuesto a la misma gracias a un sistema económico excesivamente liberal y a una política monetaria expansionista. Ahora bien, la crisis se origina en el sistema financiero pero la crisis que viven los ciudadanos es la que hay que atender. Y claro, mientras los países de nuestro entorno se ponían las pilas, en España todavía estábamos buscando al culpable de la crisis. Y ahora, sin tener los deberes hechos, estamos buscando ansiadamente la recuperación. Y mientras tanto…¿Qué se ha hecho con el reto de España en materia de productividad laboral?, ¿tenemos ya una economía más verde y sostenible?, ¿hemos atado al sistema financiero para que no se nos desboque gracias a las maravillas de la globalización y vamos a apoyar una especie de Tasa Tobin?, ¿hemos solucionado el problema de la dualidad laboral y la alta tasa de paro?, ¿vamos a acordar un sistema fiscal acorde a los tiempos que corren y mediante un gran pacto?, ¿hemos aumentad el presupuesto de I+D+i y evaluado su implementación a nivel público y en el sector privado?

Con respecto a la crisis política y de mentalidad me gustaría ir por orden pero la verdad es que no sé muy bien si es la crisis política la que causa la crisis en la mentalidad ciudadana o es la crisis en la mentalidad ciudadana la que motiva la crisis política. Estoy seguro de que la cosa es compleja y por eso acabaré diciendo que ambas cosas se retroalimentan.

Ya hemos visto que hay muchas cosas por hacer, muchos deberes todavía que presentar y poco tiempo para solucionarlos. Si un ciclo alcista de actividad económica motivada por la solución del problema financiero llega sin que todos estos deberes estén hechos al final nos la volveremos a pegar y más gorda. Este debería de ser el pensamiento general y no aquel que propician los medios de comunicación y los partidos políticos. Actualmente nos debería preocupar la unidad y la cohesión social frente a la crisis y si los partidos no han sido capaces de fomentar durante la bonanza dicha cohesión social, ahora la desunión se vuelve contra el sistema. ¿Cuál es la crisis en la mentalidad ciudadana? La crisis en la mentalidad viene determinada por la cultura política de nuestro país. Los jóvenes todavía poco curtidos como yo, se limitan a decir que Zapatero es un desastre y los adultos todavía agraviados por pasados oscuros hacen algo parecido. Pero tenemos toda una generación de demócratas trabajadores que se merecen atención por parte de todos y no deberíamos estar a verlas venir diciendo si el culpable es aquel o el de allá sino exigiendo a nuestra clase política soluciones globales más allá de nuestro propio rasero.

Aunque es difícil actuar en consecuencia siendo ciudadano en una democracia partidista en la que el rédito electoral está por encima de la ética y la moral, del pensamiento de lo justo y de lo injusto a la hora de tomar decisiones. No dar soluciones ahora es mejor si se desgasta al Gobierno, un gobierno en minoría por cierto y que por sí mismo no hace nada salvo que legisle por Real Decreto. Esta teoría taurina la he expuesto muchas veces en este blog pero la repito para quien no la haya leído. Con un Gobierno en minoría la oposición tiene dos caminos:

1. Arrimar el hombro, hacer de la necesidad virtud y buscar en la debilidad del Gobierno un instrumento para sacar adelante las políticas que se crean eficaces.

2. Arrinconar al Gobierno contra las tablas, picarlo y banderillearlo hasta poderle dar una estocada final.

Esta claro que la oposición que padecemos se la ha jugado a la segunda y le da pavor acercarse al Gobierno para aconsejarle y se limita únicamente a las funciones de control de modo que las consecuencias más visibles de esta estrategia son por un lado escenificar su debilidad y soledad a todas horas, y por otro hacer posible que nada de lo que tenga que ver con la crisis afecte a la oposición y ésta pueda presentarse como la solución única a todos los problemas.

Y volvamos, para finalizar, a la conciencia ciudadana. ¿El problema es el Gobierno o el problema es quien está dispuesto a hacer los deberes que en forma de preguntas hacía más arriba? ¿Qué puedes hacer tú, ciudadano responsable, por cambiar las cosas? ¿Acaso no somos una democracia avanzada?

Desinformación en EL MUNDO...

viernes, 2 de octubre de 2009

Señoras y Señores, el sensacionalismo del "principal periódico de la oposición", ese gran desinformador, nos ha vuelto a deslumbrar con su brillantez... ya tenían que sacar sus propias conclusiones precipitadas sobre el tema de la elección de Rio de Janeiro como ciudad organizadora de los JJ.OO de 2016 y la caída de Madrid. Lejos de criticar el proyecto, que incluso podría haber sido entendible si acaso hubieran mantenido una linea de pensamiento uniforme a lo largo de todo este periodo en que Madrid ha sido ciudad candidata, EL MUNDO ha preferido politizar el asunto y reducirlo al absurdo.

Ni que decir tiene que Madrid ha sido una gran candidata y aunque su presentación ha sido sin duda la mejor, hemos perdido y hemos perdido todos. Estoy completamente seguro de que la dirección del mundo tenía a un "click" las 10 razones para dar el no a Madrid y en otro "click" las razones para darnos el sí. A algunas cosas como esta se les llama OPORTUNISMO!

Voy a ir desgranando mi desacuerdo con este artículo, porque no quiero dejar pasar la ocasión de dejar en evidencia algunas intenciones oscuras de este diario digital:

1. Perfil bajo de las Estrellas. Dice que falta Pau Gasol y Rafa Nadal. Señores, eso no ha impedido que en la primera votación Madrid fuera la primera posicionada con 28 votos frente a los 26 de Rio. La apuesta de Madrid por el pasado, el presente y el futuro y por los juegos paralímpicos era un deber de toda ciudad candidata. La excelencia no solo la alcanzan los que salen más veces en la tele. Los juegos son de todos.

2. Rotación de Continentes: Norma no escrita. Puede ser verdad o no. Lleva funcionando 50 años pero casi 70 estuvo sin funcionar. Si no está escrita y si Madrid ha podido presentarse y llegar a la final es porque el Alcalde y la candidatura madrileña tuvieron el compromiso de que eso no iba a determinar la votación como, seguramente, así ha sido. Hay muchas más razones para explicar que los juegos se hayan ido a Rio.

3. Mediocridad Diplomática. Sinceramente, eso es puramente ganas de meterse con el Presidente del Gobierno y no hacer honor a la verdad. Si a los señores de EL MUNDO, Zapatero le parece mediocre, no pueden tildar a toda la delegación de tal cosa, pues teníamos la mejor. El Rey de España, El Presidente del Gobierno, La Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde, El Vice Alcalde y muy muy muy importante: Juan Antonio Samaranch, presidente de Honor del COI.
En fin, decir que la delegción española era mediocre cuando ha sido la más completa sin duda es ganas de faltar a la verdad y decir tonterías por decir. A un periódico se le supone objetividad y rigurosidad informativa. Pero claro, no iban a dejar pasar la oportunidad de descabezar a ZP.

4. Falta de peso en el COI: En fin, como bien dicen ello, eso es simbólico....

5. Confusión con el Dopaje: Yo no sé si esta gente ha visto la presentación pero que yo sepa el Presidente del Gobierno, Zapatero, ha dicho que ese tema estaba subsanado y que se había aprobado un Decreto Ley que ponía al día este tema y ha mostrado documentos con la firma de todos los organismos internacionales competentes. Esto, puede ser un lastre, pero un tema subsanable de aquí a 7 años y por eso Madrid ha estado en la final, porque son temas secundarios.

6. Lo del entramado administrativo no lo conozco...pero vamos, con o sin entramado administrativo los juegos de Barcelona fueron los mejores organizados hasta entonces con el mismo sistema político, económico y territorial.

7. Fijaros que esto del video si que me parece más riguroso. Sin embargo, debo decir que Madrid ha hecho una gran presentación y la repetición de un video no es motivo para sepultar una candidatura. Quizá, eso si, hayamos nadado a contracorriente pero los criterios del COI son muy muy muy volátiles así que nunca se sabe con ellos.

8. Los últimos en salir de la crisis. Sinceramente, aunque seamos los últimos en salir de la crisis somos los primeros con una candidatura con el 80% de las obras licitadas o ejecutadas lo cual quiere decir que el esfuerzo económico que tenía que hacer España era mucho menor que el de Rio de Janeiro. Pero claro, como no iban a decir tal cosa estos señores, ¡Por qué morderse la lengua cuando puedes escupir el veneno!...En fin, la crisis económica hasta en la sopa. ¿Y si le damos la vuelta a la tortilla? Quizá podríamos haber hecho de la necesidad virtud y haber dicho que necesitábamos los juegos más que nadie para crear puestos de trabajo y dinamizar la economía. Y les voy a decir qué hubiera hecho el COI: No darnos los juegos. Con el victimismo no vamos a ninguna parte. Bueno, está muy de moda en EL MUNDO inventarse conspiraciones y falsificar documentos...podrían haber ayudado a la delegación a ocultar la realidad. Pero bueno, que les quede claro que según EL MUNDO, la culpa siempre la tiene ZP. Al final, por eso se parecen tanto al PP.

9. Eventos deportivos a la baja...En fin, yo aquí no sé que decir porque me parece una chorrada.

10. Barcelona demasiado cerca...Bueno, yo creo que directamente este punto se lo han inventado para que el total de los mismos fuera un número redondo (10). A ver, vamos a enseñar a contar a los miembros de EL MUNDO: 2016 - 1992= 24! Resulta que 24, ahora es menor que 12. Y yo que pensaba que las Matemáticas eran una ciencia perfecta....

La ignominiosa opinión pública

domingo, 27 de septiembre de 2009

En ocasiones pienso que soy excesivamente idealista. Todo me parece mal porque nada está conforme a los principios democráticos en los que creo. Sin embargo, cada vez que lo pienso acabo por darme cuenta de que no debo abandonar ahora mi ingenuidad, quizá sea demasiado pronto o quizá el destino me depare una precipitada e inevitable caída en la realidad.

Una de las cosas que más tristeza me produce últimamente es el tema de la prensa y la llamada opinión pública. Sepan ustedes que la opinión pública brilla en España por su ausencia si por ella definimos a la opinión vertida desde diferentes medios de comunicación. En todo caso se habla de “sectores” de opinión pública, algo que podría indicar pluralidad sino fuera porque en vez de regodearse en la riqueza de las opiniones se empeñan tozudamente en mostrarnos el sectarismo de las mismas. No quiero decir que todos los medios sean sectarios pero sí me llama la atención como no existe punto de encuentro entre los mismos en lo que a las cuestiones nacionales se refieren. En realidad dicho encuentro no es imprescindible pero sí sería aconsejable que por calidad democrática hicieran caso de algunas cuestiones que una “democracia consolidada” no puede obviar. Por ejemplo EL MUNDO está trabajando duro para quitarnos el velo de las mentiras de ZP, insistiendo en el tema de lo mucho que van a subir los impuestos y lo bueno que serían las recetas mágicas de sus amigos peperianos. Pero ni se acercan a pensar que esos brujos con recetas mágicas neoconservadoras son los mismos que están pendientes de sentencia en los tribunales por asuntos corruptos y que además, ya no pueden decir que sean aislados pues Mariano Rajoy se ha encargado de dejarse coger por los cojines de su orejero acercándose a apoyar públicamente a los presuntos. Y lejos de condenar esta conducta ha aspirado a convertirse en altavoz de las acusaciones de espionaje político sin prueba alguna. Se ve que Pedro J. Ramírez se ha tomado muy en serio el tema de las conspiraciones. ¿Tan difícil es caminar conforme a unos principios y aplicarlos de manera coherente?

Yo creo que esto no es un asunto que se quede en este medio, pues otros muchos han mostrado estos mismos síntomas en otras ocasiones. Sin embargo podríamos afirmar que esto es culpa de periodistas inexpertos o incompetentes aunque en realidad el gran culpable nunca es solo uno. Ninguna explicación a un problema –me han enseñado siempre- es monocausal. Políticos y Gobernantes tienen mucho que ver cuando saltan a la palestra para gritar en alto frases con gancho, golpes de efecto y discursos que hacen aprender a sus militantes a pies juntillas, sin más intención de que nadie se mueva y que hacen de la política española una de las más anquilosadas del planeta. Si eres militante de base corres el riesgo de no enterarte de por qué intereses se mueve –en ocasiones- el líder de turno. De ahí que todo el mundo tenga la ansiosa necesidad de ascender porque en política nadie quiere sentirse un tonto de baba y a algunos les parece que el único modo de evitar tal afrenta es mirar por encima del hombro a su contrincante.

Muchas cosas que cambiar, muchas cosas en las que madurar. España tiene todavía una democracia joven que necesita caminar hacia metas más humanas y honrosas. Lo decía un político de derechas hace no mucho tiempo y es lo que repito algunos días al leer los periódicos o ver las noticias: “Vaya tropa”

200 años después...

lunes, 21 de septiembre de 2009

1808. Año del levantamiento y del nacimiento de la primera revolución liberal en España. En esos años, los españoles andábamos en guerra contra los franceses y en guerra entre nosotros para decidir cual era el destino manifiesto de la nación española. El absolutismo, el liberalismo importado o el liberalismo nacional. Aparentemente ganó este último pero pronto de nosotros se apoderó aquel primero para enseñarnos que corona y catolicismo eran un cisma infranqueable y que el poder era cosa de uno. Sin embargo, el ejemplo de Madrid y su levantamiento contra los franceses es un hito en nuestra historia y una fecha que ha quedado grabada en todas nuestras artes, de la literatura, al cine, pasando por el teatro, la pintura e incluso la arquitectura.

2008: Se conmemoran los 200 años del levantamiento de Madrid. Esperanza Aguirre, fiel a sus creencias liberales celebra el primer asalto de la ideología liberal en España. Aquellos patriotas que luchaban por su independencia eran la guía de su discurso por la libertad.

2009: La Esperanza Aguirre liberal, la que desmantela servicios públicos sanitarios y educativos mientras construye maravillosos centros comerciales donde consumir y consumir fiel a su ideología utiliza a los servicios públicos de seguridad y al poder político encargado de su funcionamiento para espiar a miembros de su propio partido que son un escollo en su carrera hacia la Presidencia del Gobierno.

2009: Quizá habría que recordarle a Esperanza Aguirre que uno de los fundamentos del liberalismo es precisamente el de la libertad individual, el derecho a la libertad de expresión, a la privacidad, el no perjudicar la buena imagen, la limitación del poder político por parte de las instituciones y del pueblo y el uso de la seguridad del Estado para los asuntos que ayuden a que dicho Estado sea lo más pequeño posible dentro de un estado de equilibrio. Usar dichas fuerzas y cuerpos de seguridad para conseguir información, objetivos políticos o simplemente poder es lo que hacían en aquel palacio ruso llamado Kremlin cuando Stalin decidió comenzar con las purgas. La información es poder y el poder es lo que mueve a Esperanza Aguirre.

Y yo me pregunto cómo hay gente que todavía vota a esta señora.

Vuelvo al mundo blog...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ya hace dos meses que no escribo y la verdad es que llevaba tiempo pensando cómo retomar la actividad de este blog. No es fácil regresar a la rutina de escribir y estar totálmente informado de todo. En verano la sensibilidad se aletarga entre tanto viaje y circunstancia anormal. Sin embargo hoy he vuelto a la realidad con la misma sensación de impotencia con la que la abandoné, pensando de veras que otro mundo es posible fuera de tanta crisis. Ayer le decía a mi madre que la crisis económica no podía durar más de un año-año y medio por una sencilla razón: estamos hasta las narices de la crisis, tenemos ganas de regresar a la estabilidad. La mayoría de los seres humanos valora y desea la estabilidad y nos han bastado una docena de medio buenas noticias para ansiarnos pensando la recuperación y en la de cosas que hemos de hacer cuando salgamos de ésta. Sin embargo yo sigo viendo cierta ignorancia a mi alrededor, como si volver a lo anterior, al capitalismo puro, fuera la mejor receta cuando en realidad ha sido la peor bacteria. Llevamos casi dos años de crisis y todavía nadie se ha atrevido a retirar el antibiótico para estructurar un nuevo modelo de producir, vender, consumir o más bien dicho, de vivir.

Si después de todo este drama, al final volvemos a ser lo mismo que éramos, cuantas más crisis le hacen falta al ser humano...

Desmiento

jueves, 9 de julio de 2009

Durante el último año y medio largo hemos vivido una situación de gran confusión cuyo nexo fundamental es, sin duda alguna, la crisis económica. Sobre ella, sobre sus causas y consecuencias se habla y especula todos los días en la prensa y en la boca de muchas personas en este país hay un culpable, un chivo expiatorio: Jose Luís Rodríguez Zapatero.

Echarle la culpa de todo al presidente ha sido un continuo recurso para quienes no quieren ver la realidad. Puede que el presidente peque de excesivo optimismo, de cierta ingenuidad o de demasiada improvisación. Es algo que yo también le achaco, porque a pesar de que yo no soy de los más pesimistas he percibido que el Gobierno no ha sido el actor relevante, el impulsor necesario, la guía indispensable sin la cual nadie puede afrontar soluciones integrales ante la crisis económica. Yo también he percibido esto, como muchos ciudadanos. Pero la causa de la crisis no es la política económica de Zapatero sino algo mucho más general, mucho más abstracto pero no por ello menos relevante. Lo que existe a día de hoy es una crisis económica, política, social y moral creada por la extensión en las últimas dos décadas de lo que se ha llamado capitalismo salvaje, pensado e impulsado desde una ideología predominante: el neoliberalismo.

Para quien no lo sepa, la ideología neoliberal se hace un hueco importante como consecuencia de las crisis de los años 70. En lo político, el neoliberalismo defiende el recorte o la supresión de los programas sociales que se habían venido introduciendo durante la edad de oro del capitalismo, entre 1945 y 1973, todo lo cual supone reducir el Estado y menguar la sociedad del bienestar basada en tres pilares fundamentales: la redistribución de la riqueza, el pleno empleo y la lucha contra la desigualdad social mediante el mantenimiento de un Estado fuerte.

Pero es en lo económico donde más hace incapié la nueva ideología. La economía se sitúa por encima de la política y es entonces cuando los mercados financieros de desregulan y se vuelven inseguros para quienes los practican. Los mercados financieros se sitúan como un mundo a parte de la economía real, sirviendo tan solo en parte a la misma, y favoreciendo el proceso de globalización de grandes riquezas y fortunas a escala mundial que se han movido a lo largo de los ultimos 20 años con total impunidad, especulando y jugando con dinero ajeno, inventando nuevas fórmulas de negocio y beneficio. Estas nuevas finanzas, esa desregulación, esa menor intervención del Estado, ese más mercado encandiló también a los partidos socialdemócratas en Europa si bien en España el máximo impulsor de dichos cambios fue el Gobierno de Jose María Aznar cuya política económica se dejó indentificar enseguida como liberal bajo el apodo de centrista y cuyos pilares fundamentales fueron el control del gasto social (reducción) para controlar el déficit y la inflación. Esa política, que saneó en principio la economía ha tendido a reducir las capacidades de control y regulación del Estado en sectores importantes que ahora están en crisis.

Por ejemplo, liberalizó la energía. Privatizó repsol, endesa y otras marcas. Privatizó telefónica. Y se cargó todos los bancos públicos en España dejando al Estado con el "manco" Instituto de Crédito Oficial. Todo esto, y las reducciones de impuestos produjeron un estrechamiento del Estado, una reducción del mismo y de su intervención, con el incuestionable planteamiento para el ex-presidente acerca de la ineficacia e inutilidad de la intervención estatal en la economía. Pues buen señores, esas políticas, y otras de Gobiernos anteriores o sucesivos han provocado que a estas alturas los Estados en Europa y por supuesto España, se hayan visto incapacitados para reaccionar frente a la crisis, sin recursos públicos o competenciales con los que intervenir en el mercado, si a eso le sumamos el "no control" del Estado sobre el sistema monetario a consecuencia del ingreso en el Sistema Monetario Común.

Todo esto ha dado lugar a una crisis social. A una falta de referentes sociales sobre los cuales edificar un mundo más justo, más solidario y más comprometido. El nuevo liberalismo propició, y ha dado fruto, una mentalidad individualista que ha adormilado a la población y a la juventud dejando que el "tanto tienes, tanto vales" o el "mientras a mi no me afecte..." acallen las conciencias de los gobernados, que se pasan el día soportando decisiones y broncas políticas a menudo ineficaces.

¿Qué nos espera entonces ahora? ¿Sería más necesario ahora que nunca un socialismo nuevo, una manera nueva de entender la democracia, de sentirla y de ejercitarla? Estoy seguro de que sí, y de que los jóvenes tenemos mucho que decir, por lo sometidos que estamos al imperio del dinero y del egoismo. Asociémonos, seamos pues, todos un grupo, quejémonos y desmintamos los falsos testimonios de quienes, por quedarse tranquilos y en paz, buscan lapidar ideológica y personalmente a un Presidente del Gobierno que tan solo ha sido un residual eslabón en la carrera que nos llevó hasta donde estamos. No puede ser que la juventud esté exenta de ambición, de ganas de cambiar las cosas, de referentes políticos o sociales hacia donde caminar. Uno de los grandes errores que hemos cometido hasta ahora fue pensar que lo teníamos todo. Miremos alrededor, y veámos que, aunque no estamos tan mal, estamos lejos de ser lo que un buen socialdemócrata desea para su país.

Irán, utopía y los juegos olímpicos.

sábado, 20 de junio de 2009

Estos días, provocado por la pasividad en el estudio, derivada de un aburrimiento supino, me he dedicado a contemplar dos acontecimientos muy distintos de la actualidad que han centrado mi atención. En primer lugar el autoritarismo de la ya declarada no democracia en Irán, y en segundo lugar, las noticias sobre la candidatura de Madrid para albergar los juegos olímpicos. A pesar de que ambas temáticas no tienen aparentemente nada que ver, han despertado en mí una fuerte sensibilidad, y con ella, muchas emociones que aunque contradictorias, han sido especialmente intensas.

Por un lado al ver la no resignación de la oposición iraní a reclamar transparencia y libertad frente a un opaco sistema político que no respeta la libre oposición democrática ni los mínimas exigencias de transparencia electoral. Las noticias, contadas en muchas ocasiones por los propios activistas de la "revolución verde", han despertado las mismas sensaciones de ilusión y utopía que cuando leí y estudié acontecimientos como Mayo del 68 o la Revolución de los claveles. Aunque, también he de decirlo, soy consciente de que los anteriores acontecimientos todavía les quedan muy lejos a esos luchadores iraníes.

Y finalmente, ha sido la posibilidad que Madrid trata de alcanzar, de organizar unos juegos olímpicos, lo que ha desatado mayores emociones. Durante esta semana leí las noticias sobre la presentación de las candidaturas, las posibilidades de Madrid, el entusiasmo popular, el video del "tengo una corazonada" y los vídeos en Youtube sobre la ceremonia de apertura de los juegos olímpicos de Barcelona - mirad a ver qué sentís cuando la palabra HOLA se forma en Montjuic -, todo ello, con la resaca todavía presente en mi memoria de Pekín´08. Todas esas noticias y las sensaciones de universalidad, fraternidad y unión que el deporte olímpico y su espíritu durante unas semanas desata en todo el mundo han servido de contrapunto positivo a los acontecimientos de Irán y de distracción ante los también desgraciados acontecimientos que vivimos estos meses. ¿A qué español medio no le haría ilusión estar presente en la hipotética ceremonia de inauguración de los juegos de Madrid? ¿A quién no se le pondrían los bellos de punta con el espectáculo y sus flashes? ¿Quién no sentiría un cosquilleo con el encendido de la llama olímpica? No tengo ninguna duda de que los juegos olímpicos encarnan un espíritu de paz y concordia.

Pues bien, son ese espíritu de paz y concordia, de ilusión y utopía, que en parte -desgraciadamente- vive el mundo durante tres semanas, los que deben animarnos a todos a perfilar caminos de mejor y más grata convivencia en este mundo, de mayor transparencia, respeto y tolerancia, algo tan preciado que si no lo cuidamos irá llenando el abanico de los temas que en 2016 podrán parecer una utopía.